La directora de CEDENNA, la Premio Nacional de Ciencias Exactas Dora Altbir, participó en una nueva edición del Puerto de Ideas, en la Región de Antofagasta, donde presentó la charla “Cuando lo más pequeño cambia el mundo”. Frente a un público amplio, explicó cómo la nanociencia está dejando de ser un concepto abstracto para transformarse en soluciones concretas en salud, energía, medioambiente y tecnología.
Durante su exposición, la física chilena, también directora de Proyectos Institucionales de la Universidad Diego Portales, abordó qué significa trabajar a escala nanométrica. Se trata de materiales con dimensiones menores a 100 nanómetros, es decir, una milmillonésima parte de un metro. Aunque las nanopartículas existen en la naturaleza, hoy la ciencia permite diseñarlas y modificar sus propiedades, lo que abre la puerta a nuevas aplicaciones.
La charla también puso el foco en el ritmo acelerado del desarrollo científico y en la necesidad de acercarlo a la ciudadanía. “El conocimiento hoy se desarrolla de manera tremendamente rápida. Hay muchos científicos y avances, y Puerto de Ideas es una posibilidad de entregarle a la gente información sobre lo que está ocurriendo en el mundo”, señaló.
Uno de los ejemplos que utilizó fue el carbono. A escala nano, este elemento puede adoptar formas como el grafeno, los fullerenos o los nanotubos, materiales con propiedades físicas y químicas que permiten pensar en nuevos desarrollos industriales.
A lo largo de la presentación, mostró cómo la nanotecnología ya tiene presencia en distintos ámbitos. En medicina, por ejemplo, se están desarrollando tratamientos contra el cáncer basados en hipertermia con nanopartículas. En energía, se investiga en materiales que mejoran la eficiencia de los paneles solares. También existen avances en limpieza de aguas contaminadas y en el desarrollo de baterías de carga más rápida para dispositivos electrónicos.
La investigadora dedicó parte de su intervención a lo que se está haciendo en Chile. Mencionó sensores aplicados a la minería, envases inteligentes para alimentos y sistemas de detección temprana de enfermedades como el Parkinson. A eso se suman desarrollos en cultivos celulares para tratamientos oculares y materiales de construcción con mejores propiedades térmicas.
Estos avances se articulan desde el CEDENNA, donde equipos de distintas disciplinas trabajan en el desarrollo de soluciones con aplicación práctica. La idea, según explicó, es que el conocimiento científico no quede solo en el laboratorio, sino que tenga una traducción directa en la vida diaria.
La charla dejó una idea clara: lo que ocurre a una escala invisible está empezando a definir tecnologías que ya forman parte del presente.
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